viernes, 21 de noviembre de 2008

Belleza

¿Dónde buscar la belleza,
si es sólo mirar hacia el infinito
y golpear mi mirada con lo perfecto?

¿Y qué es lo perfecto, sino lo bello
ardiendo en la música de las estrellas,
o buceando en la armonía de las esferas?

Me quedaré en los arcenes de tu hermosura,
y eso sólo lavará las heridas
de tantos rasguños por falta de belleza.

Gritaré a los pinceles, a los acordes,
a las danzas y a las palabras
que no cesen de crear belleza.

Esperaré al instante perpetuo,
cuando el arte hable al unísono,
y te llame por tu nombre, Creador.

sábado, 25 de octubre de 2008

Disparo 6

Se reían de mí y me llamaban gay. Y yo no era más que un buen mayordomo de mis ojos y mi mente. Intentaban decidir mi presente sin darse cuenta de que yo buscaba decidir mi futuro, para que el presente sólo fuera una consecuencia de mis actos, o de la voluntad divina. Pasaba a su lado y me sonreían, pero me iba y su sonrisa se transformaba en una mueca de burla, o de asombro...y yo creo que era de asombro. No podían creer que un chaval de quince años tuviera tan claro el camino que seguiría a partir de entonces, y que a las cosas importantes las llamara importantes, y no sólo cosas. Para mí era importante no vender mi corazón a cualquiera, y no estaba dispuesto a mil y una postguerras, porque cada bomba rompe un edificio, y cada edificio duele al ser reconstruido. Y si sufría por amor, quería que fuera por otra cosa. Por echar de menos a la chica a la que quería, por tener que subirme una y otra vez a ese autocar que me alejaba de mi voluntad, por tener que aprender a contar los días y a disfrutarlos todos, por mucho que costara...por esperar a los dieciocho años para que me hicieran el regalo. Y llegó. Y ahora ya no me llaman gay. Me llaman afortunado.

sábado, 18 de octubre de 2008

Disparo 5

Hoy no tengo ganas de otra cosa que de escribir al amor, o de amor, o por amor, qué se yo. De reinventar las palabras, ordenándolas de forma distinta para volver a decir lo mismo, para traducir al castellano cada latido de mi corazón. Y es que el amor me ha dado hasta la vida, y me ha dado los ojos para ver verdes los árboles, azules los cielos y las aguas, roja la sangre y las amapolas, y bellas las cosas bien hechas. Si me quedaran cinco segundos de vida los dedicaría a amar, y no a otra cosa, porque para eso estoy vivo, y por ello también. Podré escribir párrafos y párrafos con frases y frases llenas de temas y temas...pero si el amor aparece, el resto se aparta, para dejar paso al sentimiento, si es que lo es tal, o a la perfección, porque lo es...ahora me doy cuenta de por qué personas como Becquer escribieron tantas poesías acerca del amor. Porque querían acercarse al sentimiento, a la perfección.

jueves, 2 de octubre de 2008

Disparo 4

El amor es tan necesario que la vida lo necesita. Y hoy puede que al ir camino a la Universidad haya estado viviendo cerca de la muerte, y cuando he ido por la tarde a hacer la compra, también. Y es que donde no hay amor no hay vida, porque por muy importante que sea ésta, necesita amor para vivir. Y a veces sólo el cielo, las plantas, los colores, las armonías naturales y las poesías de las gotas de agua hablan de amor. Y el amor se nos escapa como se nos escapan los minutos, porque tenemos demasiado hueco abierto entre los dedos, de tanto que hemos pretendido abarcar. Y se nos pierde por las esquinas, y por las prisas, y entre los vertederos de nuestros propios compromisos. Y taxonomizamos nuestra vida de tal modo que el amor está de interino, mientras dure, y como no es necesario, no lo tomamos en serio. Y la vida se nos cae a trozos a ojos vista, y lloran nuestros pies de herirse con tanto odio que hay en el suelo, y tiembla nuestro oído al recibir los azotes que salen de la boca de las personas, sí, esas que tienen demasiado hueco abierto entre los dedos. Si tuviera cien años más de vida los dedicaría a amar, y como hacia atrás no puedo volver, elijo amar el pasado, mientras amo el presente y el futuro...pero sólo amo a las personas, no a las cosas que mañana vivirán a tres metros bajo el olvido. Amo a aquellos que tienen un corazón lo suficientemente grande como para recibir mis piropos, con besos, palabras o miradas, de esas que sólo se encuentran en las tiendas de antigüedades...El amor es tan importante que la vida lo necesita. Y un consejo...nosotros también.

domingo, 7 de septiembre de 2008

SI PUDIERAS CONOCERME EN 10 LÍNEAS

Soñador, persigo las utopías hasta que las hago mías y las apellido "realidades". Me bebo el aire porque quiero beber vida, y vivo tan lento como me permiten las prisas. Busco cada día a alguien a quien pueda contar que mi corazón late de forma extraña, que se mueve siguiendo otro imán. Adelanto al tiempo en la última vuelta, y busco segundos debajo de las alfombras para poder dártelos a tí, ya que te tengo cerca. Creo en Dios. Con esas tres palabras te bastaría para conocerme, pero más sabrías de mí si crees que Jesús ha muerto por tus pecados, y te ha salvado...porque entonces tendríamos una eternidad entera para conocernos. Casi siempre me pierdo en mis pensamientos, pero me encuentro con las paredes, y paro, por no hacerme daño en la cabeza. Hay veces que me sale humo por las orejas, pero es la combustión del serrín, mi huésped. Soy emocional y creo que emocionante. Soy tan yo mismo como tú.

domingo, 17 de agosto de 2008

Disparo 3

Hoy he hablado del peso de las responsabilidades. De usar la mastercard para demasiadas cosas. Esa mastercard en la que confiamos demasiado, ya que es tan material como nosotros mismos. Hoy he sentido que tengo razón. Que el peso que a veces llevamos sobre nuestros hombros merece ser llevado por Dios, que a él no le cuesta nada. Que nos hizo para disfritar de sus bendiciones, no para vivir con los ojos mirando las tierras aradas como hacen las mulas, sino para fijar la vista en el horizonte como hacen los halcones. Y eso que de aves no sé mucho. Y menos de halcones.
Sea como fuere, el caso es que, a la vez que liberaba mi garganta de tantas palabras que querían tomar el aire, me he liberado de algunas cargas que estaban luxando mis vértebras. Me he dado una palmadita en el hombro (también semi luxado) y he pensado: a tirar pa´lante, Dani, pero ahora más ligerito. Y dicho y hecho. He cogido mi Ford Orion y me he plantado en la Alameda otra vez. Con dos pies, dos manos, dos ojos y medio cerebro. Como siempre. Pero sin la mochililla esa que me colgaba de la chepa, y que a veces arrastraba por el suelo sonando a miseria, a verbena decaída y a impotencia. Tampoco es que mi vida ha cambiado. Pero sí mi día. Y algo es algo. Tal y como estamos, reflexionar hasta tal punto de que un día de una vida cambie, es mucho reflexionar...

lunes, 4 de agosto de 2008

Disparo 2

Hoy he ido de compras por Fuencarral. Se me caía el alma a los pies. ¿Es a esto a lo que llaman progreso? Prostitutas, borrachos, gentuza de todo tipo, etc. No puedo creer que hayamos rebajado el significado de algunas palabras. Antes progreso era otra cosa. Igual que la palabra tolerancia. Antes la tolerancia era respetar a una persona que tuviera una opinión distinta. Ahora nos piden respetar todas las opiniones. ¿Sabéis que digo? Que no me da la gana. Que creo que las personas merecen todo el respeto del mundo, pero cada día hay más opiniones y modos de vivir que merecen todas mis arcadas y mi "intolerancia". Que no, señores, que la vida se ideó de otra forma. Que el plan maestro era tal sólo porque no tenía intervención de humano alguno. Que lo hemos corrompido al intentar doblar el acero, o al pretender bebernos a sorbos cubitos de hielo. Nada ni nadie va a hacer que me parezcan respetables todas las opiniones. A todos los lectores (de haberlos) de este blog, os conmino a que si alguna vez respeto una opinión que no merece el tal, forjéis una espada en las montañas más altas del país de los enanos de las cavernas, grabéis a fuego la palabra "tolerancia" y me cortéis la cabeza con ella. O eso o que me digáis: Dani, te has confundido. Casi mejor lo segundo, ahora que lo pienso.
Pues eso, que si alguna vez no me véis agachar la cabeza cuando digo que creo que la homosexualidad es un pecado, o que hay que llegar vírgenes al matrimonio, o que la mentira nunca tiene justificación, será porque no me avergüenzo de mis principios, como tampoco me temblará para expresarlos si alguien me lo pide. Y que no me llamen intolerante. Que me llamen sincero. Y luego valiente.