Está tan cerca la posibilidad de abandonar la vida como se abandona, en contra de la voluntad, el hogar...
Tiene tan poco sentido forzar lo inevitable, como si pudiera evitarse, o al menos aminorar la velocidad de su cumplimiento...
Tan débil es nuestro aliento que si dejara de escucharse habría segundos de incertidumbre, de grises, aunque vivir o morir sea cosa de negros y blancos. Pero me consuela saber que miro a la muerte por encima del hombro y no me tiemblan los ojos. Me consuela conocer la verdad acerca de ese vasto paraje, de aquél escenario de tantas historias, tantas mentiras, y algunas que otras verdades. Y me alegra formar parte de esa montaña de inocencia y de firmeza al mismo tiempo, y soñar con que habrá mañana, en esta vida o en la buena, con lágrimas o con palmas, con segundos, minutos y horas o con eternidad.
Está tan cerca la posibilidad de abandonar la vida como se abandona, en contra de la voluntad, el hogar...que, con mucho gusto, hace tiempo que hice las maletas.
viernes, 4 de septiembre de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
Improvisación
No tengo una idea, ni siquiera un pensamiento acerca del que escribir. Simplemente escribo para hablarte si me escuchas, o para que me escuches porque te hablo. Escribo para llenar pedazos de vacío en mis tiempos y para vaciar mi corazón poco a poco con letras con o sin sentido. Escribo pensando en el amor, y en el sueño que ahora tengo. Sonrío al entender lo delgada que es la línea que separa el sueño del cansancio, el dolor del sufrimiento, el ensimismamiento y el delirio, el te quiero y el te amo. Pienso en tus ojos azules, o en la mirada de ese chico, o en la risa de aquél otro. Pienso que por muy grande y único que sea todo soy capaz de retratarlo con palabras, o al menos con letras con delirios de grandeza. Pienso que por muchos años que pasen a mis espaldas, o tengo ojos por detrás, o no me explico cómo puedo escribirlos. No tengo un guíón sobre el cual guiar los pasos de mis dedos, pero tampoco me importa, porque las noventa y seis visitas que adornan mi perfil no me reprocharán este desliz, sobre todo porque dentro de un año seguirá habiendo noventa y seis visitas y pico. Pero cuánto agradezco dejar la mente en blanco con esfuerzo, como quien acelera con el embrague pisado, y pensar de repente, como quien suelta de golpe ese embrague mientras acelera. Porque me encanta sentir ese derrape de pensamientos, esa velocidad con la que los veo pasar tras mis párpados, y ese saber ante todo que mi primer, y mi último pensamiento, es el amor. El amor que tiene Dios por mí, y el que tienen tantas personas por mí. Y el que os tengo a todos vosotros.
viernes, 5 de junio de 2009
Todo el mundo culpa al mundo
No hacen falta más de dos ojos para ver en qué mundo vivimos. Y es fácil culpar al mundo, pero nos sorprendemos cuando nos damos cuenta de que todo el mundo culpa al mundo. Esto es como en el colegio, donde todos los niños terminan con más cromos de los que han comprado. Por matemática pura, alguien cuando juega pierde cantidades ingentes de cromos. Pero lo que parece a simple vista, y lo que todos los niños se encargan de asegurar es: mira, yo sólo me compro un paquete a la semana y tengo 1200 cromos de la liga.
Y ese alguien, o esos alguienes que culpan al mundo porque no quieren culparse a sí mismos, deberían darse cuenta de que, aunque no me hagan falta más de dos ojos para ver en el mundo en que vivo, me hacen falta los dos para seguir viviendo. Y me los están destrozando obligandome a ver tanta bajeza.
Y ese alguien, o esos alguienes que culpan al mundo porque no quieren culparse a sí mismos, deberían darse cuenta de que, aunque no me hagan falta más de dos ojos para ver en el mundo en que vivo, me hacen falta los dos para seguir viviendo. Y me los están destrozando obligandome a ver tanta bajeza.
jueves, 7 de mayo de 2009
El motor de todas las cosas
Nadie sabe dónde vive, ni por dónde camina. Nadie ha vuelto a verle desde aquél día. La tarde estaba suspirando por ceder su hueco a la noche cuando en el cielo se atisbó de una forma cada vez más visible aquella frase:” he descubierto que el amor es el motor de todas las cosas”. La frase permaneció colgada del firmamento el tiempo preciso para que todas las personas que habitaban la tierra pudieran contemplarla durante un tiempo. Luego se desvaneció como se desvanecen los sueños al salir el sol. A la mañana siguiente, en la Plaza Mayor de la mayor de las ciudades del universo, cuando las calles se empezaban a llenar de gente, de pasos y de prisas, se oyeron gritos de sorpresa y espanto.; un cuerpo sin vida había caído al suelo en el centro de la plaza. Era el cuerpo de un niño huérfano que no había podido resistir el gélido invierno que estaba ya remitiendo. Las lágrimas mojaban las caras de todos los presentes, las madres tapaban los ojos a sus hijos y los padres abrazaban a sus esposas. De pronto, como por arte de magia, apareció aquél hombre embozado en una capa negra, raída, y se inclinó sobre el muchacho. Todos los que presenciaban la escena contuvieron una exclamación de asombro al ver que aquél extraño personaje rodeaba con sus brazos el cuerpo sin vida del niño, abrazando su pequeño torso inocente. El silencio se rompió con la voz casi rota que salió de la boca del hombre de la capa negra: te amo. Todos vieron cómo el niño comenzaba a moverse. Casi al instante, un coche de policía y una ambulancia irrumpieron en el centro de la plaza. Dos policías uniformados cogieron a aquél hombre y lo retuvieron contra el suelo, boca abajo. Mientras tanto, un médico y un enfermero se acercaron al cuerpo sin vida del chico y negaron lentamente con la cabeza: su corazón no latía. Nunca nadie dijo nada, pero todos sabían que, por unos segundos, el amor de aquél hombre había dado vida a algo muerto, aunque los médicos lo negaban. En el cielo se leía una nueva frase: Eppur si muove.
viernes, 3 de abril de 2009
Qué casualidad, de nuevo la Causalidad Divina
"En Hamlet se rompe una rama y Ofelia perece. ¿Ocurre el suceso porque se rompe la rama o porque Shakespeare quiere que Ofelia muera en ese momento de la obra?Elejid la que más os guste, o las dos. La alternativa sugerida por la pregunta no es, en absoluto, una alternativa real una vez que comprendemos que Shakespeare es el autor de la obra entera" (C.S. Lewis, "Dios en el banquillo"). Casi siempre caemos en las mismas preguntas, y es lógico porque son las mismas cosas las que nos preocupan a cada momento, pero también es cierto que para cada pregunta siempre está la misma respuesta. Y es que nada de lo que en este mundo sucede está causado únicamente por un fenómeno natural, por una ley científica o por un hecho probado; sino que Dios, escritor del libro de nuestra vida, escribe cada palabra de los acontecimientos que la componen utilizando muy a menudo, evidentemente, los fenómenos naturales que él mismo incluyó en el primer capítulo de su libro: La Creación.
Etiquetas:
causalidad,
CS Lewis,
daniel bores garcia
domingo, 22 de marzo de 2009
No se me da bien eso de ser perfecto
Y es que no. Y mira que lo intento, o lo intentaba. Pero con cada vaso de agua que bebo derramo una gota o dos, cada vez que aprieto fuerte el puño se me rompe una vena, y con cada hora de sueño se me escapa un minuto de descanso. Cuando parece que todo va a ir bien al fin, se rompe el tallo de la flor, o a veces se vuela simplemente. El título puede resultar hasta pretencioso, pero la realidad es que no se me da bien ni eso de ser mejor cada día. Por eso necesito otra mano, otros brazos que me cojan cuando me quedo en blanco, o cuando me tirita el alma. Necesito unos ojos que miren por mi cuando los míos están nublados. Necesito unos pies que avancen cuando los míos sólo patean el suelo. Resumiendo, que necesito a Dios más que nunca y como siempre, como siempre y más que nunca. Y para siempre.
lunes, 16 de febrero de 2009
Lágrimas de letras
Casi no sé llorar con agua, sólo aprendo a veces,
pero con palabras he llorado como nadie.
Y hoy te lloro a tí, Ramón, que has hecho
que entienda un poco menos esta vida,
aunque tan sencilla parece a veces.
Te ví el otro día y hoy te he vuelto a ver,
tan quieto, tan sencillo y tan inerte...
Un día no hablé contigo lo suficiente,
y hoy no puedo hacerlo aunque quiera.
Y mis lágrimas hablan de dos mujeres
con el corazón roto de amor, ¡te querían tanto!,
con el alma vagando por la linde de la amargura,
entendiendo que no entienden nada.
Las palabras sobran en estos momentos,
pero no cuando son llanto, cuando la boca llora,
y se hace un homenaje a alguien, como a éste,
a quien desde hoy echamos de menos.
pero con palabras he llorado como nadie.
Y hoy te lloro a tí, Ramón, que has hecho
que entienda un poco menos esta vida,
aunque tan sencilla parece a veces.
Te ví el otro día y hoy te he vuelto a ver,
tan quieto, tan sencillo y tan inerte...
Un día no hablé contigo lo suficiente,
y hoy no puedo hacerlo aunque quiera.
Y mis lágrimas hablan de dos mujeres
con el corazón roto de amor, ¡te querían tanto!,
con el alma vagando por la linde de la amargura,
entendiendo que no entienden nada.
Las palabras sobran en estos momentos,
pero no cuando son llanto, cuando la boca llora,
y se hace un homenaje a alguien, como a éste,
a quien desde hoy echamos de menos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)