sábado, 5 de octubre de 2013

Corazón de siervo


Querido Lucas:

Hoy he pedido a Dios por ti. Prácticamente todos los días tu papá se va a dar un paseo o se sienta en algún lugar tranquilo y habla en voz alta con Dios. Sí, Lucas, tu papá cree en Dios, aunque viva en el año 2013.
Podría haberle pedido que fueras un gran médico, un escritor de renombre o un músico virtuoso. Podría haber deseado, de manera totalmente comprensible, que Dios te diera muchos talentos con los que poder ser útil en la sociedad en la que vas a vivir.
La verdad es que nada de esto sería malo. Al menos así lo creo.
Pero hoy, mientras paseaba por las calles de Sanchinarro (Madrid), en un descanso de mi trabajo, he sentido que tenía que pedirle a Dios por ti de una forma distinta.
¿Sabes qué le he pedido? Que te dé un corazón de siervo. Ni más ni menos.
Sé que para muchos padres esta petición suena absurda. ¿Cómo va a querer un padre que su hijo nazca para servir? ¿Acaso no queremos lo mejor para nuestros hijos?
Mi punto de vista es que justamente el hecho de querer lo mejor para mi hijo me hace desear que sea un buen siervo. ¿Tan raro suena?
Al principio le he pedido que te dé buenas cualidades para la música, para la comunicación y para el consejo. Pero poco a poco me he ido dando cuenta de que esto es secundario. Que lo importante es que te dé un corazón de siervo.
Si te soy sincero, Lucas, no me importa qué cosas se te den bien. Lo que me importa es que los talentos que Dios te dé (sea uno o diez), los utilices para servir. A Dios primero y después a las personas. Pensándolo bien, sirviendo a las personas estás sirviendo a Dios (“quien da de beber a un sediento, a mí me da de beber...quien viste al desnudo, a mí me viste...”) y de la misma forma al servir a Dios estás sirviendo a las personas.
Es probable que al principio, cuando te enteres de lo que tu papá pidió a Dios, te enfades. Es lógico, porque no le he pedido a Dios que te dé esta o aquella capacidad. Pero sé que con el paso del tiempo agradecerás que en mis oraciones por ti le pida al Rey de Reyes que te dé un corazón de siervo. ¿Sabes que se puede ser un siervo trabajando como director en una multinacional? ¿y sabes que también es posible ser siervo educando a niños de tres años, limpiando mesas, haciendo presupuestos o repartiendo publicidad?

Lucas, papá te amará incondicionalmente hagas lo que hagas y seas como seas. No te pediré cuentas de tus habilidades, sino de cómo las utilizas. Cuando seas mayor busca una Biblia por casa (la encontrarás en cada habitación), ábrela por el libro de Mateo, capítulo 25. Hay una historia que habla de esto.

Ya habrás notado que muchas veces me apoyo en la tripa de mamá para escuchar cómo te mueves. ¿Sabes que la ginecóloga nos pone en el altavoz tu latido del corazón, para que mamá y yo lo oigamos? Y cuando lo oigo pienso: mira, así suena un corazón de siervo

sábado, 24 de agosto de 2013

Hijo de la Gracia (Para Lucas)


No te merezco. Es un buen resumen de lo que siento.
No eres mi premio, pues nada he hecho para ganarte.
Tampoco mi tesoro, pues solo no habría sabido encontrarte.
Eres mi hijo. Eres un Hijo de la Gracia.

¿Sabes? Te hablo por las noches.
Mamá, sobre la cama, emocionada dice que te mueves,
que siente cómo das patadas, o tienes hipo…
Y yo, como sin terminar de creérmelo, pongo mi mano.
Y como siento poco, termino apoyando mi mejilla
en esa tripita cada día más grande y más bonita.
Después, hay veces que me das pataditas.
Y me emociono.
Y luego te hablo.
Te digo que te quiero. Que mamá y yo te queremos.
Le pido a Dios que te bendiga y que algún día
puedas conocerle y llamarle Padre.
Y no voy a sentir celos, porque yo también lo hago.

Casi todos los días mamá y yo pensamos en cómo serás,
de que co﷽﷽﷽﷽﷽﷽amos en celos, porque yo tambimejilla
e.
.
or un calderé color tendrás el pelo y los ojos,
si te gustará la música, o el deporte, o la literatura…
Estamos deseando verte, abrazarte el corazón entero
y verte crecer sin dejar de amarte.
Llevas en la tripita de mamá algo más de cinco meses
y ya me siento padre. Me siento vivo.

También siento que no estoy preparado,
pero me consuela saber que tú tampoco.
Aprenderemos juntos a querernos,
a construir un hogar bonito, con buenos cimientos.

Eres un bebé afortunado, porque tienes unos papás
que se quieren con locura, hasta el infinito.
Mamá es dulce, cariñosa, alegre y entregada.
No me imagino una madre mejor que la tuya.

También tienes unos abuelos y unos tíos que ya te aman,
que no pueden dejar de pensar en tenerte en sus brazos.

Ya hablaremos de cómo es la vida, de lo que te espera.
O más bien ya la irás viviendo poco a poco, sin prisa.
Por ahora, mamá y yo seguiremos queriéndonos
y queriéndote a ti, Lucas. Amándote.
Me queda poco para ser padre.
A ti para ser hijo.
Un Hijo de la Gracia.

martes, 6 de diciembre de 2011

V, de "Besos de perspectiva"

¡Qué complejo es este mundo en que te amo!
¡Cómo amarte, patinando en odio y mentira!
Más difícil sería desamarte.
Imposible es desamarte.
¡Qué inusual es la belleza, qué terrible la tuya!
¡Cómo mirarte y creerte mía!
Vano intento es poseerte, si perteneces
a las altas cascadas colmadas de espuma,
a océanos repletos de magnificiencia,
a flores, constelaciones y aires de colores.
Mas intento, al menos, pertenecerte y hacer así
que tu mirada, no tus ojos, sea mía.
Que tus besos, no tus labios, sean míos.
Tus caricias, no tus manos, sean mías.
Que tu amor, y no tu corazón, sea mío.
Miento.
Lo quiero.
Tus manos, tu boca, tu pelo, tu miedo, tu fuego,
tu error, tu verdad, tu vergüenza, tu miseria,
tu misterio, tus recuerdos, tus presentes.
Lo quiero todo.
Y no para mí.
Para vivirte conmigo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Acerca de la excelencia

Será porque nací así, o porque así me nacieron. O quizá, más aún, porque me malnacieron. El caso es que la excelencia me parecía tan alta que he vivido toda mi vida mirándola a cuello partido. Pero a los pocos (o muchos) años, un poco por el dolor cervical y otro poco porque sí o por yo qué sé, he llegado a la conclusión de que la excelencia no tiene altura. No tiene talla. La altura que tiene es la que yo le otorgue al obtener de la potencia un acto. Su talla dependerá del escalón a partir del cual quiera desenrrollar el metro. La excelencia será distinta en mí que en ti, aunque igual de excelente en ambos. He aprendido que se busca, no se encuentra. Que se pretende, no se tropieza con ella. Que llega con sangre, no con aplausos. Que es necesaria. Que es obligatoria. Que sin ella la vida es vida menos uno, o menos mucho. He tenido que tirar fardos al mar porque mi barco con tanto peso no servía para nada. Y es que, a fin de cuentas, prefiero llevar al puerto tres esmeraldas bien pulidas que veinte mil kilos de paja y arena. Que aunque los logros a veces se cuenten por kilos, no es su masa la que vale, sino el brillo que desprende mi equipaje. Que mucho peso rompe mi espalda, mientras que el brillo de un pequeño anillo de diamantes me ayuda a caminar recto (y en línea recta).
Será porque nací así o porque así me nacieron. Aunque creo que me bien-nacieron. Porque aunque rectificar no es de sabios, sino de rectificadores, me siento parte de ese gremio. Ahora mi árbol solo tiene tres o cuatro ramas. Pero vaya ramas.

martes, 26 de abril de 2011

Lo que pasó, lo que ocurre y lo que sucederá

¡Qué complicado es discernir los tiempos en los que nos movemos! Y es que se mueven igual de veloces que nosotros mismos, aunque a veces desacompasados con nuestros sueños y pensamientos. ¡Cuántas dudas acerca del momento correcto de hacer algo, o del idóneo de no hacer nada!
Cuando el pasado debe desaparecerse, vivimos un presente que se parece demasiado al pasado, o que parece esclavo del mismo.
Cuando el presente se nos antoja insoportable, el pasado nos sopla en la espalda, o el futuro puede ser que nos ofrezca la misma imagen.
Cuando el futuro es incierto, lo tambaleante de nuestro presente y lo borroso de nuestro pasado incomodan aquella duda.
Y peor aún cuando el futuro parece el pasado, y el pasado como si aún no hubiera ocurrido.
Pienso que esto puede deberse a que no vivimos cada momento como debiéramos, pues siempre suspiramos (o nos estremecemos) por nuestro pasado mientras suspiramos por nuestro futuro, en vez de vivir el presente que, segundos antes era futuro y segundos después forma parte de la historia. De la tuya. Esa que escribes tú...

sábado, 26 de febrero de 2011

Anotaciones en la palma de la mano (3)

Que cada mañana me levante:

1-Con los dos pies derechos
2-Sintiendo que puedo ganar a mi ayer
3-A luchar por mi mañana
4-Dando gracias a quien me ha dado un nuevo sol
5-Sabiendo que sí, que puedo hacer algo
6-Sintiéndome más tuyo que mío
7-A prepararte el desayuno
8-Más hecho que por la noche
9-Como si fuera la última
10-A seguir soñando

Se me hace un mundo

Mirarles a los ojos a través de la pantalla que nos separa. Vivir lo que ellos nunca podrán llegar a soñar. Vestirme con mi abundancia de cada día y recordar su miseria de cada segundo. Dar un paso tras otro sobre esta calzada de oro, tan lejos de aquella otra de muerte. Dejarme un poquito de comida porque estoy a dieta. Entretenerme con charlas acerca de la belleza, el color y la música, cuando ellos están hablando de horror, oscuridad y gritos. Cuando les miro a los ojos a través de la pantalla que nos separa...se me hace un nudo...se me hace un mundo.